La agricultura, otro daño colateral del ‘lío’ eólico canario

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Varapalo a buena parte del sector hortofrutícola canario. En apenas tres meses, las empresas que cultivan productos como el pepino, el tomate o el plátano usando para ello agua desalada van a tener que reconvertirse si no quieren enfrentarse a cuantiosas multas. Y la alternativa puede poner a estos productos fuera del mercado. El sector calcula que el 100% del pepino que se exporta usa agua desalinizada con energía eólica, además del 70% del plátano y el 50% del tomate.

El problema es el siguiente: muchos agricultores han instalado aerogeneradores que les dan la energía necesaria para desalar el agua con que regar sus cultivos. Y han quedado fuera de la ley sobre autoconsumo.

La alarma que se ha generado en el sector ha obligado al nuevo delegado del Gobierno en Canarias (y antiguo subsecretario de Industria con el ministro José Manuel Soria), Enrique Hernández Bento a reunirse este lunes con representantes del sector para analizar la situación. El delegado no ha mantenido contactos previos con el sector sobre este asunto, según explicaron fuentes de la Delegación.

¿Qué es lo que estipula el Real Decreto que regula el autoconsumo eléctrico que aprobó en octubre el Ministerio de Industria, Energía y Turismo? Básicamente, obliga a igualar (o hacerla inferior) la potencia que pueden generar sus molinos con la que tienen contratada.

Lógica industrial

Los molinos que se instalaron antes de la primera subasta eólica en la década pasada (es decir, todos los que sirven para autoconsumo) tienen más potencia instalada. “No hacíamos esto por avaricia o porque los promotores de parques eólicos quisiesen convertirse en generadores por la puerta falsa”, asegura el presidente de la Asociación Eolican, Rafael Martell, en conversaciones con CincoDías, “sino por una lógica industrial y técnica: no hay 100% del viento todo año, en cambio sí que hay que desalar agua las 24 horas del día, por lo que hay que instalar más potencia”. Era una forma de proceder permitida por la legislación canaria y recomendada, según el sector, por los técnicos que diseñan las plantas

“El Gobierno nos obliga a volver a desalar agua con petróleo”, afirmó esta semana el empresario y miembro del Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Jorge Morales de Labra, en una entrevista en la cadena Cope. “Desalar el agua nos va a costar un 45% más caro”, calcula por su parte Juan Lozano, apoderado de la empresa Soslaires Canarias. Existen varias alternativas. Una de ellas sería aumentar la potencia contratada que se genera por vías tradicionales. Otra, reducir la potencia instalada de los parques hasta igualarla. Estas dos alternativas son, aseguran, absolutamente inviables para unas empresas que justamente estaban terminando de amortizar las instalaciones. Su propuesta: establecer con ellos una excepción en la nueva normativa, tal y como ocurre en sectores como la cogeneración o el transporte por ferrocarril.

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